lunes, 15 de junio de 2015

EL HUERTO. Segunda parte.

En esta segunda parte dedicada al huerto, siempre pensando, que esto son parte de mis recuerdos y mis raíces, voy a intentar dejaros algunas de las cosas que durante estos años hemos ido produciendo, he de deciros que estas son parte de la aventuras y desventuras de este aprendiz a hortelano.
Iré colocando las diferentes cosechas, los distintos manjares que día tras día se han ido y se continúan cogiendo, en el huerto regentado por el hijo de Martín “el de la ensala “y Juana “la Chaquetilla” en esta tierra del Pènedes, sin olvidarme de las diferentes personas que a lo largo de estos años han tenido la delicadeza de ir pasando por este mi lugar de entretenimiento.
En varias fotos habrá alusiones por diferentes motivos y como no el agradecimiento por sus visitas, algunas tienen una historia demasiado bonita y creo que esos motivos son los que hacen que poco a poco esto tome más cuerpo, una de esas historias es muy simple y sencilla, en un comentario por teléfono de no hace muchos días, una persona que de pequeño correteo por las calles de Jimena me comentaba, que le gusta algo de lo que a mí siempre me volvió loco, los Pimientos Secos.
Yo los había intentado criar desde el primer año que empecé con el esto, pero la humedad de este lugar, no me había dejado hacerlo con éxito siempre se secaban, pero aparecía moho, por fin siguiendo los consejos de un paisano de Pamplona este año pasado, después de muchos inventos se ha conseguido. Su comentario tubo una contestación rápida no te preocupes Manolo que eso está hecho, en unos días los tendrás en casa.
Terminada la conversación telefónica me puse manos a la obra, una caja, un paquete, cuatro pimientos que son parte de lo poco que queda, a Correos y el paquete el viernes camino de su ciudad, el lunes a media mañana suena el teléfono, el cartero había llamado a su puerta y los pimientos secos estaban en su destino, una ciudad costera de la otra punta, así termina esta pequeña, sencilla y bonita historia. Quien me iba a decir a mí que algo del huerto iba a hacer tan feliz a esa persona que el día que los recibió precisamente cumplía la friolera de 75 años.



Fue una de las primeras coliflores que se cogieron, este año ya las superamos.


Las berenjenas es algo de lo que más me gusta criar, me encantan, pero no me gusta cogerlas.


Como suele haber un montón no las dejo  muy grandes y de cualquier manera me gustan, fritas, rebozadas, en revuelto, quizás la culpa de ello lo tenga la buena cocinera que tenemos en casa Isabel.


La coliflor, pase mucho tiempo sin comer por prescripción médica por mis problemas con el estómago pero superado esto he de deciros, que me pongo las botas como se suele decir, además ya les hemos tomado el punto.


Fue uno de los tomates raros que salió.


He de reconocer que ese olor que tienen las plantas y los tomates cuando los coges es algo muy especial.


Ha sido una historia demasiado bonita, la que han tenido estos pimientos secos del huerto.


Pepinos en vinagre, siempre recordaré en casa, cuando había cuchara, como de un bote grande y redondo de cristal, Juana sacaba el pepino en vinagre, para acompañar a la comida.


Gran ejemplar, pepinos de la veguilla criados en el Penedès, desde aquí quiero dar las gracias a Juan Manuel Ocaña Ramírez por prepararme la simiente, me impresiono cuando me dijo que las simientes eran de su padre.


Cuando empezaron a salir yo decía, que pepinos tan raros salen este año y la sorpresa fue cuando los sabios de los huertos me dijeron, Juan que eso no son pepinos, que son melones, fue una de tantas meteduras de pata del aprendiz y la verdad es que salieron muchos y eran buenos.


Había días que era demasiado lo que había para coger, este año hemos reestructurado la producción y producimos solo lo que vamos a gastar.


Son las primeras papas del 2015, creo que están saliendo bien, si el padre está encantado de lo que planto, imaginaros lo contenta que esta mi hija en su segundo año, ella fue quien las corto.


Fue él no va más de los huertos, por su peso y sus dimensiones.


Fue su medio de transporte la carretilla, por cierto, en un principio tuvimos problemas.


La cortamos con una sierra mi amigo Marcos y yo, cada trozo tenía más de tres kilos, he de deciros que me tire una mañana entera haciendo trozos, hicimos pudding, puré, mermelada y no sé qué más, al final nos salía la calabaza por las orejas como se suele decir, pero el rato de cortarla en los huertos con ellos fue demasiado.


Por supuesto también dan cada año para conserva, estos dos botes, se comieron en el 2012, en Cánava  en una pipirrana que hizo mi prima Manoli en la tercera reunión del foro de Jimena, a la cual tuvimos la suerte de asistir.


Asia preparábamos los tomates para el invierno cuando vivíamos en Barcelona.


Son mis recuerdos, son mis raíces, eran una de mis cenas preferidas en la casa de mis padres, pimiento con tomates y huevos y he de decir que Juana los hacía de fábula, la cocinera de la casa mi mujer, ahora los borda.


ALGUNAS DE LAS VISITAS QUE TUVO EL HUERTO


Ellos son Diego y Monserrat son nuestros amigos, cada año nos visitan, también   tienen su pequeño huerto en Salou, a ella se vuelve loca en él.


Ellos son José y Mercedes, son como si fuésemos familia, son de Cádiz, esta fue su primera venida, a la vuelta a Cádiz de su segunda visita José cogió un huerto, no sé porque será.


Era una visita muy esperada la de mi hermano Martín y mi cuñada Cati, él también a su setenta y tantos se ha vuelto hortelano de ciudad y me tiene a mí como maestro, como la coliflor le encanta, pues tuvo coliflor.


Cómo disfrutaron, Isabel enseñándole el huerto a Marels, ella tomaba nota, dentro de poco otra que se hace hortelana en Lleida.


No podían irse del huerto sin una foto de la calabaza, Marels e Irene.


Como disfruto Irene enseñándole a Juan y   Marels el huerto y la famosa calabaza.


También era una visita muy esperada y tuvimos la gran suerte de que nos visitara nuestro amigo Luis Marín, en aquel entonces empezábamos a coger las primeras cosas, fue un fin de semana a caballo entre Salou, Els Monjos y Barcelona.


Ella Eva mi sobrina y su padre, son hortelanos de ciudad, aquí estoy enseñándole el huerto, como podréis ver, atendía con mucha atención a las explicaciones de su tío.


Tía y sobrina, era una de las primeras apariciones de Isabel por el huerto, después de la última operación, quizás además de la visita de la sobrina este sea otro de los motivos que la hicieron más interesante aún este paseo por el huerto.


Como no podía ser de otra manera, siempre que necesito a mi sobrino Pedro el aparece, esta vez vino nada más y nada menos que con su hijo pequeño Marc que le encanto ver el huerto del tío. 


Espero que os guste esta pequeña parte que colgué, fue un  compás de espera

hasta que pudiésemos colocar con todas las garantía y permisos respectivos

 esas nuevas entradas que empezarán en breve, dedicadas a nuestra querida

Jimena.

jueves, 28 de mayo de 2015

EL HUERTO. Primera parte.

Ya lo comenté anteriormente fui hijo de hortelano cosa de la cual estoy orgulloso, lo mismo que el ser de pueblo, fueron dos de las cosas que siempre dije en cualquier sitio y con la cabeza bien alta.
Por circunstancias de la vida un día decidí, marcharme a la gran ciudad, como muchos hicimos por aquellos tiempos y es aquí donde viene el dilema, solo fui hijo de hortelano porque de hortelano nada, eso si estas son mis raíces.
En esta entrada os pondré lo progresos de este modesto hortelano a lo largo de estos últimos cuatro años. He recurrido a las entradas del huerto mientras ponemos en orden el material de una de las entradas venideras, dedicada a unas de las cosas que todos los Jimenatos tienen un gran respeto, digo lo de ponemos porque gozo de la ayuda de varias personas que saben mucho del tema.
 Han sido para mí estos últimos cuatro años los que estoy aprendiendo lo que es ser hortelano y la verdad creo que algo he aprendido, quizás lo que más me ha gustado de todo (además de aprender) es ver como a mis hijas les gusta cómo se entretiene su padre en el huerto.



Nada de forca, nada de cavar, nada de rastreo, el tractor de Rafael con sus rejas.

Así lo dejo el tractorista después de pasar las rejas y la fresa, ahora solo espera a que llueva para poner el estiércol, el abono y plantar.

Una sorpresa muy agradable con un reencuentro que lo único que trae siempre son buenos sentimientos. 28 años…3 amigos.

La pequeña Cecilia, ahora que ha venido de vacaciones llevaba a sus amigos a ver el huerto de su padre, la mayor, Irene, cuando tiene un momento de tiempo que suele ser muy poco porque trabaja y estudia siempre está dispuesta para ir, he de decir que ya va entendiendo algo, es una experta plantando patatas y lechugas, quizás sea por ser nieta de quien es.

Aquí las dos herederas del huerto, tan diferentes…tan lejanas... pero siempre juntas.

Ella quería aprender y su padre encantado le enseñaba como se plantaban las lechugas.

Aquí la aprendiza practicando y como no plantando ensaladas.

Ellos son los que me han enseñado todo lo que se del huerto Pedro y Marcos. Falta otro de mis maestro Julio que no estaba el día de la foto.


Así empezamos a plantar las patatas en el 2015, ya hemos aprendido.

Yo le enseñaba como tapar los surcos.

Y la aprendiza rápidamente practicaba.

Este era el último y estaba cansada, había entrado a las diez de la noche para bregar con la sangre y a las nueve de la mañana estaba plantando las patatas con su padre.
He de reconocer que nos pusimos para la foto, pero ese recuerdo que me ha caído dentro de esa mochila que llevo a mis espaldas de aquellos momentos con mi hija es inolvidable, estos son los momentos que cuentan espero poder repetir.

Este carro ha sido heredado, pero este es mi medio de trasporte para sacar la producción del huerto, mis amigos se ríen cuando me ven con él.

Ha sido una de las visitas que más me ha gustado tener en el huerto, la de mi esposa, después de su segunda prótesis de cadera.

Ella se ¿recura? viniendo al huerto y después de la caminata, su silla para descansar, mientras tanto yo a labrar, habíamos pasado una dura racha y empezábamos a ver el fin.

Era el principio del huerto.


Aquí ya están empezando a salir tomates.


Aquí tenemos una panorámica del huerto a día de hoy, comenzando por la izquierda: patatas, tomates pimientos, zanahorias, melones, pepinos, calabazas, calabacines, judías, coles, ajos, guisantes, y tomates para restregar.

Calendario Lunar, fue una de las cosas que trajeron a casa por Navidad y la verdad es que lo estamos siguiendo en casi todo, os puedo asegurar que parece que funciona.


Espero que os gusten mis aventuras y desventuras en el huerto.
Esto  que para mí ha sido una gran salida después de que me
hiciesen dejar de golpe mi vida laboral, en él y en mi familia
 he encontrado todo lo que he necesitado después de un cambio
de vida tan drástico, que sinceramente me ha costado

 mucho.

domingo, 10 de mayo de 2015

HUERTO.


No podíamos dejar pasar por alto esta faceta mía la de ser hijo de hortelano, cosa de la que siempre estuve orgulloso, cuando era muy pequeño  pasaba los veranos en una huerta de mis abuelos maternos y más tarde acudiendo siempre que mi padre me necesitaba a los famosos tablares,  bien a regar a coger a plantar a sacar las papas, a lo que tocase, creo que es de esto de lo que me ha venido a mi esta afición y fue  aquí  un  30 de  septiembre 2002  en mis largas charlas con mi madre, cuando  venía de trabajar, o en casa, o  cuando paseábamos por la tarde por la calle cuando Juana   le encantaba  comentarme  aquellas cosas reviviendo sus recuerdo y como no yo la escuchaba con gran atención y luego tomaba nota.
Uno de sus comentario fue sobre la vida de los veranos en la huerta,  (yo la escuchaba con mucha cura como se dice por esta tierra y fue desde aquel momento  cuando yo empecé a hacerme la idea de que sería muy interesante empezar a revivir aquellos tiempos de los cuales no recuerdo nada pero sí que ella y mis hermanos en más de una ocasión me habían comentado, fue finales de 2009 cuando empezamos con esa aventura, ya tenemos el huerto, al principio como con todo muchos fracasos, pero poco a poco y después de que me quitaran de trabajar de un plumazo el huerto ha sido mi salvación, disfruto como un condenado, hago lo que quiero, siembro lo que me da la gana y este ha sido el refugio de una persona que llevo durante mucho tiempo una vida muy ajetreada en la gran ciudad y que después de dejar la gran ciudad paso a ser pueblerino y a la vez hortelano, cuento en los huertos con un grupo de amigos con los cuales me rio un monto  y a la vez me han enseñado todo lo que se de estos menesteres, nunca pensé que disfrutaría tanto.
Esta será una entrada en la que poco a poco iré desgranando lo que son estos años de hortelano, enseñando parte de lo que ha sido mi vida en el huerto en estos años, con mi gente y mis visitas,  poco a poco os iré poniendo fotos de los diferente momentos, algunos por cierto muy interesantes para mí. 



Era a primeros de Enero del año 2010, con un escardillo, un rastrillo y una forca, cuando comienza mi andadura con el huerto.

Eran solo los fines de semana, en nuestras subidas y bajadas a Salou, cuando aprovechaba para poco a poco, ir cavando y preparando la tierra para plantar.


Así estaba todo cuando empezábamos, solo tenía trabajo, pero lo principal de todo era que el hortelano tenía mucha ilusión y poco a poco aquello fue tomando forma y la verdad me costó,  pero siempre pensé que me costaría más.


Como podéis ver, en el huerto del nieto de Sebastiana (la de la ensala) no podían faltar las ensaladas y haciendo honor a mi abuela,  fueron ensaladas lo primero que se plantó en el huerto, junto con ajos, cebollas, coles y coliflores.


Fue una de las primeras plantadas de la patatas, como podréis ver éramos muchos números, había venido mi yerno de Múnich y no quisieron perdérselo, la verdad lo pasamos muy bien, tanto Isabel, como mi consuegro José, como Toni y Cecilia, era la primera vez que se veían en una como esta, fue un rato muy agradable, aunque eso si faltaba mi mayor que estaba trabajando y que más tarde con la ausencia de su hermana en España, seria ella la que se hizo una hortelana de caliu.


Como podréis ver también participó Isabel, fue la encargada de cortas algo que como luego hemos ido aprendiendo tiene su que, aquí como éramos aprendices lo hicimos a nuestra manera.



Aquí he de reconocer que parecía un profesional, pero la verdad es que no tenía ni idea, más tarde en más de una ocasión comentándolo con los sabios, nos hemos reído de lo que hicimos, metimos más del doble de patatas de las que teníamos que haber metido, pero eso era el no saber.



Aquí ya iba pareciendo un huerto, como podréis ver Isabel  también cooperaba la podéis ver regando, algo que nunca había hecho en su vida, pero tanto ella como yo disfrutábamos, ella por hacerlo y yo por verlo, quien me iba a mí a decir que me vería así, jamás lo hubiese pensado pero esto duro poco luego tuvo que dejar de ir puesto que los mosquitos se la comían, una vez tuvimos que ir al médico.



Ya habíamos sacado las patatas , habíamos plantado judías, pepinos y la que hacía tiempo que no venia, apareció en el huerto Cecilia, como se puede ver esta sí que tiene poca pinta de hortelana, con sandalias y con el móvil,  su madre se reía de verla.


Aquí esto ya parecía un huerto, estamos Isabel y yo cogiendo tomates berenjenas y pimientos nos iríamos a Salou a dormir para el día siguiente salir para Cartagena  a devolver una deuda de muchos años, vedad amigo Gil.



Esta foto seguro que os suena yo en plena faena, más de un conocido o conocida del trabajo me dijeron, que la cambiase que siempre me veían doblado, recordándole cuando estaba doblado con mis famosos problemas de la mi bisagra por la fábrica.


Aquí con una de  mis herramientas la Forca, intentando preparar la tierra, aunque he de deciros que a medida que han pasado los años nos hemos modernizado y es el tractor el que hace lo más duro.

Bueno voy a cortar por hoy esta entrada, he de comentaros que desde que este blog tiene vida, no habían pasado tantos días sin entradas, por mi situación familiar tuve que parar.
Con esta entrada retomo,  algo que me encanta, con algo que me da vida que es el huerto, que junto con mi familia es lo que me hace ser feliz,  a pesar de la embestidas que nos da esta perra vida.

Espero que os guste pronto.

lunes, 30 de marzo de 2015

CALLEJONES.

Desde el primer momento que empecé con esta aventura pensé un título, que después de consultarlo con algunos de vosotros  decidimos modificar, las tres palabras principales fueron pueblo ,raíces y recuerdos , esto decidí compartirlo y contar con vosotros  y aquí tenéis un ejemplo más, yo aquí solo copie  pegue, si os gusta las culpables son  Montiel que fue quien hizo las fotos y Ana Cruz que desde que le pedí que lo hiciese, no lo dudó ni un momento, yo solo de dije que si mientras lo escribía dejaba de pensar en otras cosas que posiblemente les quiten el sueño, yo con eso poquito me conformaba y la verdad lo que nos ha escrito creo que merece la pena leerlo, yo aquí solo hice lo que estas dos mujeres han plasmado con tanto acierto Gracias María gracias Ana por todo, como siempre fue un placer, contar con este tipo de colaboradoras lo habéis bordado.





DESDE LA DISTANCIA

Nostalgia…, melancolía…, alegría salpicada de tristeza…, sentimientos que se mezclan pellizcándome el corazón, causándome, sin remedio, la evocación de mil recuerdos de aquella etapa de mi vida, donde esa estrecha callejuela, que en sus diferentes ángulos ha captado, maravillosamente, el amigo Juan, fue testigo de una parte de mi niñez y adolescencia.
No nací en esa calle, sin embargo y dada mi edad cuando llegué a ella, los mayores recuerdos de mi vida en Jimena, los tengo de esa casa.  Al contemplar hoy su fachada, en estas actuales fotos, busco las posibles diferencias que pudiera tener con la otrora que yo dejé hace ya 51 años. Realmente, casi me pasan desapercibidos; como tampoco observo grandes cambios  en las otras casas que allí existen, sin embargo, no dudo que tal vez en su interior pudiera haber alguna modificación.



Aunque pensándolo bien…, si dejara de mirar ese callejón, esas casas, desde un ángulo meramente físico y permitiera  que mis lejanos, pero siempre leales recuerdos, se hicieran presentes, colocándole su ángulo emotivo a este profundo escudriñar, entonces sí, sí que podría hablar de un enorme cambio…de una gran diferencia en esa calle…y se llama:  ¡VIDA! 

Sí, VIDA…, la VIDA que se sentía…, se respiraba…, se compartía…, en esa inolvidable callejuela que mi memoria, desde el año 1964, guarda celosamente, y que contrasta, lastimosamente para mi sentir, con la fría soledad de la actual  imagen…¡cómo quisiera transmitirle a esas maravillosas tomas de la calle, el calor de la VIDA que un día impregnó sus paredes…!

Mis recuerdos se hacen presentes…, fluidos… y entonces  me hablan de toda una vida llena de anécdotas en aquel callejón: mi casa, la que por un tiempo fue mi hogar, habitada por mi madre, Manuela (La Nevá)y nosotras, sus 4 hijas (María Josefa, Ana, Paqui y More). Mi casa, siempre con gente, pues para ese entonces mi madre era una de las primeras peluqueras de Jimena, y por considerarse a  las jimenatas como  mujeres de querer verse siempre “bien puestas”, era comprensible que mi mamá siempre tuviera clientas para arreglarse el cabello. Nosotras, por nuestra edad, también colaborábamos para que en el ambiente de aquella calle, estuviese cargado del  bullicio normal y característico de niñas de nuestra edad…risas, llantos, juegos, enojos…
La siguiente casa a la nuestra, buscando hacía los escalones, vivía un joven matrimonio: Mariano Gámez y María Roldán, con su hija Cati (para esa fecha, era la única hija que recuerdo de aquella querida pareja).  Para mi grata sorpresa, en el año 2.010, cuando felizmente descubrí el Foro de Jimena y me reencontré, virtualmente, con nuestro pueblo y su gente, el amigo Mariano me explicó el parentesco de él con aquel Mariano que yo conocí como mi buen vecino: resultó ser su tío.


Continuando por la misma línea, la casa que se aprecia en la esquina, era de la señora Juana (la pachancha); realmente no recuerdo el apellido, por lo que pido disculpas por el mote, pero esto es algo casi “imposible” de obviar en Jimena, a la hora de identificar a las personas.  Su esposo creo que se llamaba Diego, pero de lo que sí estoy segura, es quien era su única hija y cómo se llamaba: Catalina.  A élla la recuerdo perfectamente, pues como siempre fui bastante romántica, me gustaba saber sobre los noviazgos de las “mocicas” que en mi entorno había.  De ahí que me encantara ver cuándo, Andrés (el de Lete), iba a hacerle la visita a Catalina.  Posteriormente, está linda pareja se casaron y tuve la dicha de conocer a su primogénita: Cati.

Ya, en la última casa, al borde de los escalones, vivía una señora llamada María, con dos hijas.  Lamentablemente, la memoria de mi madre, no me ha ayudado mucho a recordar sobre esta familia. Algo que nunca olvidaré y especialmente mi hermana Paqui, tiene que ver con la ventana que quedaba, justamente, arriba de la puerta de esta señora María:  resulta que esa ventana, pertenecía a la casa de un señor llamado Juán (por mote: el mecánico), aunque dicha casa tenía su puerta por la carretera debajo de los escalones (a mano derecha). Pues bien, la tal ventana, servía de “escenario” para que el señor Juán, disfrazado de cualquier cosa, se asomara a élla  e intentara asustar y aminorar el “geniecito” que se gastaba mi hermanita Paqui. Realmente nunca lo lograba:  Paqui siempre lo reconocía…

 El callejón no tiene muchas casas; de hecho, en la pared de enfrente a la que fue mi casa, no existe ninguna. Si miro las tomas de las fotos que van hacía el pilar (tengo entendido que ya no existe), me encuentro con la puerta que está al lado de mi casa: era el corral de los Canaveros, y lógicamente, por no ser su  residencia, ellos iban muy eventualmente allí; de manera que no tengo mayores recuerdos de ellos. 


Luego continúo por la misma vía y ya no existen más casas en ese pequeño trayecto del callejón.  En mi recuerdo se hace presente la imagen de aquel pequeño pilar, cómplice de los múltiples e inquietos pensamientos que fluían en mi adolescente cabecita, mientras contemplaba cómo aquel chorro de cristalina agua, llenaba hasta rebosar, el cántaro, o cualquier otro recipiente que mi madre considerara últil para las necesidades de la familia.  Me gustaba ir a buscar agua en verano, ¡era tan agradable refrescarse directamente de la fuente…!, no así en invierno. Ese trazo de calle era muy transitado por todas mis hermanas, pues además de que debíamos ir a buscar el agua al pilar, realmente era por esa vía donde nos gustaba bajar a la plaza, o ir a cualquier parte del pueblo.  Yo, particularmente, la transitaba con más razón, no en vano era en aquella Calle El Cerrillo donde, no sólo vivía mi amiga Nani, (como mi madre la llamaba: la de Luisita),  sino que también vivía mi otra gran y querida amiga:  Mari (LaParpala).


Otro recuerdo que se hace presente es el de la inolvidable vecina:  la señora Josefa (La Parpala). Aunque en el mencionado callejón sólo daba una pequeña ventana, pues su casa tenía la entrada por la carretera, es decir, bajando los escalones, a mano izquierda, la relación con esta maravillosa familia fue sumamente intensa;  tanto que, a pesar del tiempo transcurrido, mi memoria mantiene archivadas  muchísimas y gratas anécdotas con Josefa, con su esposo Diego y con sus hijas Ventura y Lore.  Esta familia fue para mi madre, una enorme ayuda en aquellos tiempos, cuando a mi mamá le correspondió cumplir con diferentes roles:  madre, padre, peluquera…, siempre estaban dispuestos a “echarnos un ojito” cuando mi madre, por razones de su trabajo, debía ausentarse.  Tal vez no sea apropiado, en este escrito, ahondar en estos recuerdos; sin embargo, no puedo evitar mencionar aquel olor a jazmines que impregnaba todo el callejón y que provenía de una gran maceta que Josefa mantenía en el rincón de su fachada.  Como tampoco puedo obviar el recuerdo de otra escena romántica: el noviazgo de su hija Ventura con Cristóbal…a pesar de mi tempranera edad, ¡me encantaba jugar con la imaginación y soñar con rosados idilios…!


Mi memoria auditiva también fluye y me trae un recuerdo…    aquel que me habla de unos intensos e inconfundibles sonidos:  la inolvidable fragua de Fernando (el herrero).  Desde mi casa no se veía lo que en esa fragua sucedía, pues al frente de nuestra fachada, apenas teníamos la pared que conformaba la parte trasera de dicho negocio; obstante, resultaba fácil adivinarlo por los diferentes sonidos que se oían.  Recuerdo siempre los comentarios agradables que tenían Fernando y su padre para con nosotras.

Vuelvo a mirar las actuales fotos y quisiera colocar en éllas todas esas imágenes…, sonidos…, olores…, que mis recuerdos me traen de aquella mi estrecha callejuela…, unos vecinos sentados en las puertas, disfrutando de la tertulia en una noche veraniega…, hablando de las cosas simples de la vida…Me parece oírles cuando yo llegaba de jugar, o de disfrutar del paseo con mis amigas, me preguntaban:  -“¿nena, de dónde vienes?”.  Igualmente recuerdo los comentarios que siempre nos hacían, cuando en las frías mañanas de invierno  íbamos a la escuela: - “a la nena, abrígate y cuidao con el brasero”; o bien, cuando salíamos muy bien arregladitas con la “ropa dominguera”:  -“oi nena, que guapas vas”.

Tal vez en el transcurrir del tiempo, las casas de mi recordado callejón hayan cambiado de propietarios; tal vez existan, actualmente, otros olores, otros sonidos, que para algunos resulten muy significativos…, tal vez…, pero en mi corazón viven prendidos, muy profundamente, aquellos que me traje cuando era apenas una adolescente…, Tanto así que hoy, al contemplar estas fotos y después de 51 años en la distancia, siento esta amalgama de sentires, de emociones:  inmensa alegría de volver a mirar la que fue mi casa, mi calle…, inmensa nostalgia y melancolía al dejar fluir mis recuerdos…, e inmensa tristeza de no lograr percibir, en estas imágenes, el calor de aquella VIDA que en esa callejuela un tiempo habitó…


Nuestra Señora de los Remedios


Nuestra Señora de los Remedios


Carretera Alta.


Fin de Nuestra Señora de los Remedios.

Hoy solo os puedo decir una cosa,
creo que el principal motivo de mi idea, se ha
cumplido, conseguí entretener a Ana
mientras lo escribía el resto es
 cosa vuestra leer y juzgarlo,
esos son parte de sus recuerdos.